¿Qué talla de cuadro necesito?
Hay una pregunta que todo ciclista se ha hecho al menos una vez: «¿Qué talla de cuadro necesito?»
Acertar con la talla parece una mezcla de magia negra y ciencia exacta. Con tantas guías y fórmulas distintas en internet, es fácil desanimarse por el camino.
Elegir la talla de cuadro adecuada es muy importante; al fin y al cabo, nadie quiere parecer un adulto subido a una bici de niño, ni al revés. La comodidad sobre la bici depende casi siempre más de un buen ajuste que del sillín o del tipo de manillar.
La geometría también influye en la talla ideal. Por ejemplo, yo normalmente uso una talla 56, pero en mi Unknown Singularity, por su geometría compacta y agresiva, uso una 58.
El tubo de sillín determina cuánto tendrá que sobresalir la tija en el ajuste final para que la cadera no se balancee de lado a lado con cada pedalada.
La longitud adecuada del tubo horizontal garantiza la curvatura correcta de la espalda al rodar y evita el dolor lumbar, algo que quizá pase desapercibido en un trayecto corto, pero que en una salida larga o en una carrera nadie quiere tener en la cabeza todo el rato.
Si quieres el mejor ajuste posible, hay tiendas y constructores de cuadros que hacen estudios biomecánicos para que ruedes con las medidas perfectas. Pero no hace falta gastar dinero para acercarte a la perfección por tu cuenta. Coge una cinta métrica y pide ayuda a alguien. Mide tu entrepierna, la longitud de los brazos y tu altura, y mételas en una calculadora online: verás que la calidad de tus salidas mejora muchísimo y, con suerte, no tendrás que comprar un cuadro nuevo (aunque una bici nueva nunca está de más).


