Las mejores mejoras de componentes para tu bicicleta de piñón fijo
No hay duda de que una de las mejores sensaciones para un ciclista es el «día de bici nueva». Pero también sabemos que, salvo que tengas el mejor patrocinador del mundo, no puedes sumar bicis infinitas a tu N+1. Así que lo segundo mejor es mejorar las que ya tienes.
La verdad es que mejorar una bici puede salir tan caro como comprar una nueva, según los componentes y los caprichos que le quieras poner, pero no siempre hace falta arruinarse para conseguir esa satisfacción, aunque sea temporal.
Una de las mejoras más eficaces y baratas son los puntos de contacto. Un manillar nuevo con las medidas adecuadas puede cambiar por completo las sensaciones y el manejo de la bici; complétalo con la cinta o los puños adecuados y listo. Un sillín nuevo, sobre todo a juego con la cinta del manillar, también marca un antes y un después. Seamos sinceros: salvo que hayas comprado una bici completa de gama alta, lo más probable es que el sillín de serie no sea el mejor, así que gastarte algo en uno nuevo puede doler al bolsillo, pero te lo agradecerá el trasero. Los pedales son el último punto de contacto y no hay que olvidarlos: pasar de pedales de plataforma a automáticos aumenta muchísimo la transmisión de potencia, en gran parte gracias a unas zapatillas más rígidas, hasta el punto de que sentirás que vas dopado en cada pedalada.
Si puedes invertir un poco más, reducir peso suele ser la mejor opción: cambiar componentes por su equivalente de fibra de carbono puede marcar una gran diferencia.
Donde de verdad se va el dinero, al menos en mi opinión, y donde está la verdadera mejora, es en dos componentes clave: las bielas y las ruedas. Cada uno puede costar tanto como una bici barata.
Las bielas son donde la transmisión de potencia es más determinante, y encontrar el equilibrio entre durabilidad y rigidez puede ser difícil (es decir, caro).
Por último, unas ruedas a medida o de gama alta te costarán un par de cientos de euros, dólares o libras, pero la diferencia se nota. Aunque unas ruedas básicas cumplen, una buena inversión aquí lo cambia todo: mejores rodamientos, radios más rígidos y buenas llantas forman una combinación resistente y ligera.
Al final, todo depende de cuánto queramos invertir y de cuánto queramos sacarle. Lo más importante, claro, es seguir dando pedales.


