Cómo viajar con tu bicicleta
Rodar en bici es probablemente una de las mejores formas de pasar el tiempo. Ya sea yendo al trabajo, quedando con amigos para un café o una cerveza, o lanzándonos por los peraltes del velódromo y las horquillas de tu critérium favorito, la bici nos acompaña a todas partes. Pero ¿qué pasa cuando salimos de la ciudad?
Viajar con la bici puede resultar estresante, pero cuando le pillas el truco ya no la dejas nunca en casa. La forma más sencilla es viajar en autobús o en tren: normalmente las compañías solo exigen que la bici vaya embalada en una bolsa blanda (durante años usé una funda nórdica individual). Solo hay que quitar la rueda delantera y, salvo que tengas un manillar riser muy ancho, basta con girarlo de lado [hace poco me pasé a una bolsa blanda para bici de ZULU que además cabe fácilmente en mi mochila].
En avión puede ser algo más complicado, pero si no puedes permitirte una maleta rígida cara, siempre tienes la caja de cartón que tu tienda de bicis de confianza iba a tirar a la basura. Una maleta rígida aumenta las posibilidades de que la bici llegue intacta. Pero si viajas a otro país para recorrer la costa y vuelves desde otra zona, como hicimos nosotros en nuestro viaje por Italia de Palermo a Roma, cargar con una maleta rígida no es una opción.
Llegues como llegues a tu destino, una cosa está clara: no hay nada más emocionante que llegar por primera vez a una ciudad nueva, montar la bici y explorar lugares que nunca has visto. Esa sensación inmediata de libertad te recordará por qué nos enamoramos de la bici.
escrito por
